Bill Gates, creador de Microsoft

Bill Gates, creador de Microsoft

El informático y empresario estadounidense Bill Gates cosechó su fortuna a los 31 años de edad, convirtiéndose en multimillonario gracias a su desarrollo del sistema operativo MS-DOS en 1981, el cual evolucionó a lo que hoy conocemos como Microsoft en 1992; dando paso a todas las versiones y actualizaciones que encontramos en la actualidad.

Bill Gates es el segundo de los tres hijos que tuvo el matrimonio formado por William Gates y Mary Maxwell. Nació el 28 de octubre de 1955 en Seattle, en la costa oeste de EE UU. No venía de una familia pobre, desde luego. El padre de Bill era un destacado abogado y la madre, una ejecutiva de alto copete del First Interstate Bank, uno de los mayores del país.

Siempre de la mano con su amigo Paul Allen, se introdujo en el mundo de la informática formando un equipo dedicado a la realización de programas que vendía a empresas o administraciones públicas. En el año ’75 se trasladaron a Nuevo México y fundaron su propia empresa de software informático: Microsoft Corporation.

Dicho invención consistía en elaborar programas adaptados a las necesidades de los nuevos microprocesadores y brindárselos a las empresas fabricantes. Ya para 1979, Microsoft comenzó a crecer y Bill Gates decidió trasladar su sede a Seattle.

Y fue en 1980 cuando se presentaron en las oficinas Gates dos emisarios de IBM que les hicieron un encargo histórico: escribir el software para un ordenador personal que se estaba cociendo en sus laboratorios. Gates aceptó el reto. Su equipo trabajó frenéticamente para crear ese lenguaje que se llamó MS-DOS (Microsoft Disk Operating System).

En poco tiempo, la compañía se hizo con prácticamente todo el mercado de sistemas operativos y Bill Gates salió por primera vez en la portada de Time.

A partir de ese momento, la expansión de Microsoft fue espectacular. Y no sólo porque los PC necesitaban un sistema operativo para funcionar, sino también porque los programas y aplicaciones concretas se desarrollan sobre la base de un sistema operativo en concreto, y ese sistema era el MS-DOS. Las distintas empresas de software (y entre ellas la misma Microsoft) podían desarrollar, por ejemplo, distintos procesadores de textos, compitiendo entre ellas para agradar al usuario.

Pero como la inmensa mayoría de usuarios tenía MS-DOS, desarrollaban programas para funcionar con MS-DOS, y acababan por hacer un favor a Microsoft, que podía presumir de que sobre su sistema operativo podían funcionar todos los programas imaginables: los suyos y casi todos los de la competencia. Esa retroalimentación viciosa era el fabuloso activo de Microsoft, y Bill Gates supo conservarlo.

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