Descubre cómo mantienen la calma las personas exitosas

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Para nadie es ajeno el hecho de que muchas veces, a lo largo del día, tenemos la posibilidad de dejarnos llevar por el estrés de las tantas tareas que debemos hacer. La incertidumbre de lo desconocido, las actividades a terminar (que parecieran que nunca acaban), el tráfico, los clientes, las cuentas por pagar y un sinfín de razones, son las que mayormente nos hacen perder la razón y la cordura.

Este caso no es indiferente para las personas emprendedoras, esas que tienen mayor responsabilidad en sus días por haber elegido el camino de romper paradigmas y hacer algo diferente a los demás.

Muchas personas tienen la capacidad para mantener la calma ante un momento de estrés. El mundo pudiese estar cayéndose y sin embargo ellos están serenos; cosa que les permite tener una mente más clara y despejada para pensar en posibles soluciones efectivas para la resolución de problemas y la optimización de los procesos.

Mas, no todo el mundo tiene esta capacidad. Mientras unos pueden mantener la calma y el control sobre sus emociones otros se encuentran entre la espada y la pared del colapso del estrés, cayendo en la ansiedad.

Estudios dicen que hay una ventaja al experimentar el estrés en pocas cantidades, sin embargo también reafirma lo importante que es mantenerlo bajo control. El estudio, liderado por una docente Elizabeth Kirby, encontró que el inicio del estrés persuade al cerebro a producir nuevas células responsables de mejorar la memoria, pero este efecto solo se observa cuando es intermitente, ya que apenas continúa más allá de unos cuantos momentos a un estado prolongado, suprime la habilidad del cerebro para desarrollar nuevas células.

Formas para combatirlo

A continuación compartiré algunos tips desarrollados por Daniela Bustos, para combatir de forma eficaz el estrés.

  • Aprecian lo que tienen

Tomar tiempo para contemplar las cosas por las que estás agradecido no es simplemente lo “correcto”, sino que también mejora tu humor, reduciendo en un 23% el cortisol (hormona del estrés). En una investigación realizada en la Universidad de California, encontraron que quienes cultivaban diariamente una actitud de agradecimiento, experimentaban mejor humor, más energía y mayor bienestar físico.

  • Evitan preguntar “¿Y si…?”

Las oraciones “¿Y si…?” arrojan leña al fuego del estrés y preocupación. Las cosas pueden ir en un millón de direcciones distintas y mientras más tiempo pases preocupándote por las posibilidades, menos tiempo te enfocarás en actuar para calmarte. Las personas que mantienen la calma saben que preguntarse eso sólo los llevará a un lugar que no quieren, ni necesitan, ir.

  • Se mantienen positivos

Al enfocar la atención de tu cerebro en algo que es completamente libre de estrés, lo mantienes de forma intermitente. Debes ayudar un poco a tu cerebro seleccionando conscientemente cosas positivas en que pensar. Esto puede ser un desafío cuando todo va mal y tu mente está inundada de pensamientos negativos. En esos momentos, piensa sobre tu día e identifica algo bueno que haya sucedido, sin importar qué tan pequeña sea.

Otra forma efectiva es reflexionar sobre los días o semanas anteriores (o algo interesante que esté por venir).

  • Se desconectan

Ya que es tan importante mantener el estrés intermitente, es fácil ver cómo regularmente desconectarse de todo puede ayudar a controlar tu estrés (en serio). Debes elegir hacerlo, ya que esto le permitirá a tu cuerpo relajarse. Los estudios han mostrado que algo tan simple como un descanso de los correos electrónicos o del teléfono celular pueden reducir los niveles significativamente.

Te sorprenderá lo refrescante que es esto y cómo incluye una recarga mental en tu horario semanal. Si estás preocupado por las repercusiones negativas de tomar este paso, primero hazlo en momentos donde no es probable que te contacten, como un domingo en la mañana.

  • Limitan la ingesta de cafeína

Tomar cafeína desencadena la liberación de adrenalina, la cual es la fuente del instinto de supervivencia. Un mecanismo que te obliga a luchar o huir a los cerros cuando te enfrentas a una amenaza, esquivando el pensamiento racional. Esto es genial cuando un oso te está persiguiendo, pero no tan bueno cuando estás respondiendo a un correo electrónico. Gracias a este ritual mañanero, tus emociones sobrepasarán tu comportamiento y estarás lejos de tener un estrés intermitente, porque su efecto tarda buen tiempo en dejar tu cuerpo.

  • Duermen

En este período tu cerebro literalmente se recarga, revisando las memorias del día y guardándolas o desechándolas (lo que causa los sueños), para que despiertes alerta y lúcido. Tu autocontrol, atención y memoria se reducen cuando no duermes lo suficiente o no lo haces de forma correcta.

La privación del sueño aumenta los niveles de estrés, incluso sin la presencia un factor específico. Los proyectos con fechas límites frecuentemente te hacen sentir como si no tuvieras tiempo para descansar, pero tomar horas para dormir bien es generalmente lo único que te permite mantener las cosas bajo control.

  • Callan los pensamientos negativos

Un gran paso es controlar el estrés relacionado con los pensamientos negativos, ya que mientras más reflexionas en ellos más poder tendrán. Si empiezas a creer en cosas así, tu voz interna debe decir: “detente y escribe”. Literalmente deja de hacer lo que estás realizando y escribe lo que estás pensando, así serás más racional y lúcido al evaluar su veracidad.

Puedes apostar que lo que escribas no será verdad cada vez que uses palabras como “nunca”, “peor”, “jamás”, etc. No obstante, si se trata más de hechos preséntalos a un amigo o colega de confianza para ver si están de acuerdo. Si sientes que algo nunca o siempre sucede, es solo la tendencia natural de tu cerebro contra las amenazas, inflando la percepción de la frecuencia o severidad de un evento. Identificar y etiquetar tus pensamientos al separarlos de los hechos te ayudará a escapar el ciclo de negatividad y avanzar hacia una nueva perspectiva positiva.

  • Cambian de perspectiva

La preocupación se alimenta de nuestra percepción incorrecta de los eventos. Es fácil pensar que las fechas de entrega irrealistas, jefes implacables, y tráfico fuera de control son la razón de nuestro constante estrés. No puedes controlar tus circunstancias, pero sí cómo responder a ellas. Antes de que pases mucho tiempo reflexionando en algo, toma un minuto para poner la situación en perspectiva. Si no estás seguro de cuándo hacer esto, intenta buscar pistas de que tu ansiedad puede no ser proporcional al factor estresante. Si piensas en declaraciones amplias y de gran alcance como “todo está mal” o “nada va a funcionar”, entonces debes cambiar tu forma de pensar. Una gran forma de corregir este patrón es hacer una lista de las cosas específicas que realmente están saliendo mal o no están funcionando.

  • Respiran

La práctica entrenará a tu cerebro a enfocarse solamente en la tarea a mano y sacar al estrés de tu espalda. Toma un par de minutos para concentrarte en tu respiración. Cierra la puerta, deja de lado otras distracciones, toma asiento e inhala. El objetivo es pasar ese momento completamente concentrado, lo que evitará que tu mente se vaya a otro lado. Suena simple, pero es difícil hacerlo por más de un minuto o dos. Está bien si te desvías a otro pensamiento, es seguro que sucederá las primeras veces, solo necesitas volver a concentrarte. Intenta contar cada inhalación y exhalación hasta 20, y luego empieza de nuevo desde 1. No te preocupes si pierdes la cuenta, siempre puedes empezar de nuevo.

  • Usan su sistema de apoyo

Es tentador, pero completamente ineficiente, intentar hacer todo por ti mismo. Para mantener la calma y ser productivo, debes reconocer tus debilidades y pedir ayuda cuando lo necesitas. Esto significa utilizar tu sistema de apoyo cuando una situación es lo suficientemente desafiante como para hacerte sentir sobrepasado. Todos tienen a alguien en el trabajo y (o) fuera de él que está en su equipo, dando ánimo y listos para ayudar a sacar lo mejor de una situación difícil. Identifica a estos individuos en tu vida y haz un esfuerzo por buscar sus consejos y ayuda cuando lo necesitas. Algo tan simple como hablar de tus preocupaciones es una forma de dejar salir tu ansiedad y estrés, además te entregará una nueva perspectiva sobre la situación. La mayoría del tiempo los demás pueden ver una solución porque no están tan involucrados emocionalmente en la situación.

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