¿Podemos cambiar la evaluación del alumnado con las TIC?

Creo que la aplicación en clase de herramientas TIC conduce espontáneamente a la búsqueda de alternativas a los clásicos exámenes como método para evaluar.
Hace tiempo que me pregunto si puede aprender nuestro alumnado sin hacer exámenes.
Y cada vez estoy más convencido de que el trabajo mediante proyectos y las dinámicas participativas en clase difícilmente encajan con una examen al final del proceso en el que el alumnado tiene que demostrar en una hora lo que ha aprendido. Llevo unos veinte años sin hacer exámenes y ello no ha mermado en absoluto mi capacidad para aprender.
De hecho estoy convencido que el cambio de dinámica de trabajo en clase debería empezar por un análisis sobre la relación entre el proceso de aprendizaje y la evaluación. Y también creo que la evaluación contínua puede cobrar más sentido que nunca con las TIC.

He visto a compañeros cargar con montones de cuadernos y trabajos para poder hacer un seguimiento del trabajo del alumnado, con las lógicas limitaciones que este proceso implica. Que desaparecerían si estos trabajos estuvieran en la red. Si además dichos trabajos fueran públicos y pudieran ser compartidos por el alumnado fácilmente, si todos pudieran aprovechar las indicaciones para mejorar que les dé el profesorado y también del propio alumnado, y si este pudiera colaborar en la evaluación podríamos conseguir un objetivo importante: que la evaluación estuviera integrada en el proceso de aprendizaje. Y no separada como hasta ahora.
Creo que puede ser útil crear dinámicas de clase basadas en la autonomía del alumnado a la hora de aprender, con un seguimiento y control sobre el resultado. Y este puede incluir ir grupo por grupo comentando con ellos su trabajo, midiendo las aportaciones de cada uno, y comprobando que pueden explicar su contenido. Porque la evaluación es una más de las tareas que llevan a cabo profesor y alumnado conjuntamente.
Este enfoque pasa por contar con la colaboración del alumnado con mejores resultados, para resolver dudas de sus compañeros mientras estamos evaluando a cada grupo. Pero esto suele ocurrir espontáneamente. Y gracias a Gmail se pueden resolver dudas fuera de la clase, hacer indicaciones en cualquier momento al alumnado, establecer plazos de entrega con total flexibilidad, etc.
Dar responsabilidad al alumnado es una buena estrategia en la inmensa mayoría de los casos; deben asumir el control y la supervisión de su propio aprendizaje. Es lo que van a necesitar durante su actividad formativa el resto de su vida. Y hacerles reflexionar sobre cómo y por qué aprenden lo que aprenden potencia su motivación y da sentido a lo que hacen. Considero que los aprendizajes vacíos de sentido para el alumnado son una de las principales causas de la falta de motivación. A todos no les basta la nota como estímulo para trabajar.
A menudo me hecho la pregunta que formulan Elena Martín y Amparo Moreno en “Competencia para aprender a aprender“: ¿Qué supone en el día a día del aula ayudar a que los alumnos se conozcan cada vez mejor como aprendices y sepan analizar cuándo aprenden y por qué?
Y su respuesta es mucho más rica que la mía, destacando la importancia de que el alumnado asuma como práctica habitual la valoración de su aprendizaje, y subrayando que un enfoque estratégico de nuestra labor debe contar con el hecho de saber por qué se hace lo que se hace. Es interesante la sistematización que hacen de los procesos que deben acompañar a la puesta en marcha de una evaluación formadora:

  • Identificar unos objetivos y considerarlos dignos del trabajo que supondrá alcanzarlos.
  • Tomar conciencia sobre lo que se sabe del tema; que el alumno explicite sus teorías implícitas.
  • Identificar unos indicadores que nos permitan ir sabiendo en qué medida vamos aproximándonos a los objetivos.
  • Cotejar durante el proceso objetivos e indicadores.
  • Pararse al final de la tarea y, antes de darla por acabada, revisarla.
  • Valorar si se podría haberla hecho mejor e identificar las causas que explican por qué ha salido así.
  • Valorar el grado de satisfacción con la tarea.

También es interesante escuchar a Roger Schank hablando en esta entrevista sobre cómo aprendemos. Porque todos hemos experimentado que se aprende haciendo.
Y si a alguien le interesa esto de la evaluación y las TIC, estaría encantado de leer sus comentarios.

¿De verdad la educación es tan importante?

Hace un rato he oído en la radio una entrevista a un responsable de R.A.C.E.
Como es lógico han destacado la importancia de la educación vial para reducir los accidentes de tráfico; incluso han hecho un pequeño test a algunos niños para subrayar aun más el valor de la acción formativa sobre los menores.
Seguramente dentro de poco volveremos a oir a algún responsable de alguna entidad pública o privada hablando del cambio climático. Apuesto a que durante su intervención aparecerá la necesidad de que los educadores nos ocupemos de la cuestión como un factor clave.
Y si se habla de la inmigración, probablemente volveremos a escuchar que falta pedagogía en relación con la cuestión.
Me limito a recordar intervenciones o entrevistas que he oído o leído en el pasado, no estoy practicando la futurología.
Podríamos hacer una amplia lista de cuestiones en las que la educación aparece como un elemento fundamental. Y seguro que nadie duda del valor que tiene como pilar de desarrollo de una sociedad.
Por eso cuando hemos oído a nuestro próximo presidente enumerar las prioridades que van a marcar la acción de gobierno en los próximos cuatro años resuena la ausencia de la educación clamorosamente.
Y teniendo en cuenta que, con todas las discrepancias que pueda despertar y con todos los déficits de sus propuestas que son muchos, Rodríguez Zapatero ha demostrado una sensibilidad social sin precedentes en nuestra democracia y ha demostrado con leyes y hechos concretos que está dispuesto a ocuparse de los problemas de los ciudadanos, cabe preguntarse ¿por qué la educación no está en su lista de prioridades?
¿Será que los datos que tiene le indican que dada la posición que ocupa en la lista de preocupaciones de los españoles no le corresponde un rango de prioridad?
Esto de la importancia de la educación, ¿no será una melodía que repetimos porque suena bien?
Tengo la impresión de que nos preocupa mucho más como un problema individual, el de nuestros hijos, que como uno colectivo -la capacidad del sistema para operar como un factor de desarrollo social-. Y mientras consideremos que el sistema nos resuelve el problema individual, lo demás puede esperar. Que ahora tenemos que ocuparnos de la economía, el paro, la vivienda, la inmigración …
Estoy convencido de que la llegada de la democracia a nuestro país se encontró con una extensa lista de urgencias largamente desatendidas. Pero, ¿cuándo le tocará de verdad a la Educación? Me refiero tal y como hicieron en varios países europeos hace décadas.
Alguien podría recordar que la LOGSE fue aprobada en 1990, que ya le tocó. Pero en mi opinión esta fue una ley moderna y ambiciosa que revolucionó el sistema educativo … sobre el papel. Desde la perspectiva limitada que me proporciona mi experiencia creo que hay muchísimas aulas a las que LOGSE ni siquiera se asomó. O lo hizo los martes a 2ª hora y los viernes a 4ª, con resultados muy desalentadores.
Sirva como dato que empecé a trabajar como docente hace dieciocho años en un centro de “Reforma” que anticipó la LOGSE y viví de cerca todo el proceso de debate, de formación del profesorado, de fugitivos del aula metidos a asesores, de compañeros muy ilusionados que vieron la oportunidad de mejorar honestamente y con mucho esfuerzo los rendimientos del alumnado, y de muchos otros compañeros con absoluto desinterés por modificar su ritual docente.
Viendo lo que queda de todo aquello, no cabe más que tener paciencia porque esto va para largo.
Disculpad, pero es que esto de las vacaciones tiene sus inconvenientes. Le da tiempo a uno a escribir sobre lo que oye y lee.

Observando clases en Lymm High School

En Lymm hemos tenido la oportunidad de entrar en las clases de varios docentes de distintas especialidades, y la primera conclusión es que es una práctica que deberíamos extender entre nosotros.
En ICT, siglas en Inglés de TIC o Informática, la dinámica es similar en varios aspectos a la que planteo en mis clases: unas breves indicaciones, un guía de trabajo on-line -en algun caso también utilizan fotocopias-, y a partir de ahí atención individual en cada ordenador. Y mucha energía en el aula por parte del profesor.
Una diferencia importante es que no trabajaban en grupo y he visto poca interacción entre ellos. Si bien los que terminan la tarea reciben la orden de ayudar a quienes tienen dificultades. Así al cabo de un rato varios alumn@s se desplazan por la clase preguntando a sus compañeros si necesitan ayuda.

Aquí hay casi un ordenador por alumno en las clases que he visto, y el alumnado se mantiene sentado en su sitio durante casi toda la hora. En un grupo de 1ESO, incluso esperaron a que la profesora les dijera cuándo estaban listos para salir del aula, una vez que había sonado el timbre. Sólo cuando se les autorizaba individualmente salían del aula.
En cuanto a los recursos hay unos veinticinco ordenadores por aula, videoproyector y pantalla en todas las aulas TIC, utilizan Windows XP como sistema operativo, y tienen una fotocopiadora a su disposición dentro del aula. Las aulas suelen estar muy bien decoradas y son espacios muy acogedores, algo que tengo que mejorar en mi caso. Ya veré como involucro al alumnado para que sientan el aula como suya . Esto es algo general en todo el centro: los pasillos están llenos de carteles, de fotografías de algunos de los innumerables viajes al extranjero que realizan a lo largo del curso, de mensajes, etc.
La orden al principio de la clase ”switch your monitors off” me resulta muy familiar. Veo que apagar los monitores también aquí es la mejor forma de que te presten atención.
En un grupo de bajo rendimiento -aquí se agrupa al alumnado en función de su rendimiento-, el profesor me explicaba “The secret is to keep them busy”. Y efectivamente darles tareas para realizar constantemente es una  de las estrategias para conseguir resultados con este alumnado. En este grupo el profesor tenía un profesor asistente que le ayudaba en una clase de veinticinco alumn@s.

Otro aspecto que llama la atención es que tienen un administrativo por departamento que se encarga de la burocracia.
El trato que recibimos es excepcional sin excepciones y nos sentimos como en casa.
Aunque hemos de tener cuidado con los elogios a Torres y Rafa Benítez: los supporters del Manchester United acechan por todos sitios.

La educación de los niños

Gustavo Martín Garzo nos regaló hace un tiemo en El País uno de esos textos que se infiltran en las tareas cotidianas, y estallan sigilosamente en mitad de cada acto con una carga de emociones que no cesa. Que quizá la prisa de mañana desactive, o las evaluaciones próximas. O a lo mejor se queda un tiempo entre nosotros.

Con una hija única de cuatro años no cabe mayor indefensión ante sus argumentos, y las apelaciones en busca de respuesta se atropellan. ¿Por qué ese pavor a mimar a los niños? ¿Por qué el rigor con ellos es aceptado socialmente? ¿Por qué nos sumamos espontáneamente a la sistemática represión de una curiosidad que choca contra los barrotes de nuestro mundo de adultos? ¿No tendría que ayudar el niño que sigue dentro de nosotros a comprender a los que tenemos alrededor? ¿Queda algo de él?

La lectura de su impúdico elogio de la felicidad como un medio favorable para la educación es necesaria. Aunque sólo sea para no olvidar el valor pedagógico de la afectividad, que situándolo en el terreno de la docencia, nos permite reconocerla como uno de los pilares sobre los que descansa nuestra auténtica autoridad sobre el alumnado. ¿Cuántas veces nos han demostrado que están dispuestos a hacer por afecto lo que no harían por deber o por un hipotético beneficio futuro que queda fuera de su horizonte vital a menudo?
Sobre el rigor docente cabe también preguntarse, ¿por qué se acepta comúnmente que los que tienen más experiencia sean menos “duros” en general? ¿qué clase de virtud encontramos en la mayor exigencia los docentes en edades más tempranas? ¿ha de estar desprovisto el aprendizaje de algún carácter lúdico necesariamente?

Y después de su lectura se cierne sobre nuestro afán por dotar a nuestros hijos de los mejores recursos para afrontar la vida, que a menudo consisten en tenerlos menos tiempo con nosotros, el temor a mermar el más básico. La cita de Faciolince nos lo recuerda:

Ahora pienso que la única receta para poder soportar lo dura que es la vida al cabo de los años, es haber recibido en la infancia mucho amor de los padres. Sin ese amor exagerado que me dio mi papá, yo hubiera sido mucho menos feliz.

También su padre, Héctor Abad Gómez, ayuda a entender la necesidad y el carácter práctico de darles todo el cariño:

Si quieres que tu hijo sea bueno hazlo feliz, si quieres que sea mejor, hazlo más feliz. Los hacemos felices para que sean buenos y para que luego su bondad aumente su felicidad.

Gracias a ERLICH por autorizar la publicación de su viñeta en esta entrada y a Miguel García por enseñármela.

Cómo se liga la crisis económica y educación

Hace poco hablaba El País de cómo les va ante la situación económica actual -eso que muchos llaman crisis- a distintos países. El reportaje se llama Los modelos sociales de Europa y EE UU se miden en la crisis y me pareció especialmente interesante la cita de Poul Nyrup Rasmussen, ex primer ministro de Dinamarca y presidente del Partido de los Socialistas Europeos (PSE):

“no es una coincidencia que los Estados de bienestar más fuertes, las sociedades escandinavas, figuren entre las economías más competitivas”.

Rasmussen considera que la razón está en que las sociedades de bienestar invierten en la educación y en la formación de las personas y tienen políticas activas que ayudan a los trabajadores a pasar de un empleo a otro, y en donde el diálogo social entre trabajadores, empresarios y Gobiernos es esencial para lograr una buena productividad y una elevada cualificación“. El secreto, según Rasmussen, está en “trabajar de manera más inteligente, no más dura, no con bajos salarios, sino con elevada cualificación“.

Comenta el reportaje que los ministros de Economía de la Unión están dedicando especial atención a analizar la importancia de la educación y el grado de eficiencia de los recursos empleados en la formación.

Y todo ello, en mi opinión, contrasta enormemente con la situación en España, en la que la educación no parece una de las principales apuestas del gobierno ni de la oposición en esta legislatura. “Ahora hay que ocuparse de la economía”, he escuchado decir a distintas personas, y no sólo políticos. Como si la educación y la formación no tuvieran que ver con la solución del problema. Quizás si la estrategia para afrontar la crisis pasa por medidas como regalar cuatrocientos euros a cada contribuyente, se entiende que la educación ocupe un segundo -o tercer- plano.

Aquí las reflexiones sobre la cuestión parece que se agotan con las polémicas sobre Educación para la Ciudadanía, el número de suspensos para pasar de curso, la situación de la Religión, y otras cuestiones de similar calado.

Esperemos que ahora que parece que la crispación no va a ser el pan nuestro de cada día en la vida política, y que convertir la educación en un pilar básico de desarrollo parece que es económicamente rentable, haya llegado el momento de exigirles a quienes toman las decisiones que se sienten a hablar de la autonomía real de los centros y sus proyectos educativos, de metodologías en el aula, y el papel de los libros de texto (y las editoriales), de la evaluación del alumnado y también del profesorado, de la innovación educativa, de la formación del profesorado, de la incorporación de las TIC a la práctica docente, del papel que hay que exigirle a las familias, etc.

Abecedario en inglés

abecedario en ingles

Sin dudas uno de los puntos por donde debemos partir a la hora de querer aprender un nuevo idioma es a través de su alfabeto. De ésta forma conocemos mejor las palabras, y una vez memorizadas las pronunciaciones, sin duda alguna podrás leer y hablar correctamente en el idioma que deseas, en este caso, el inglés.
Aquí es como comenzar de nuevo, tendremos que ser como niños y tratar de aprender a hablar desde lo más básico, claro que con una facilidad mucho mayor.
El alfabeto en el idioma inglés cuenta con 5 vocales, al igual que el idioma español. Estas letras son a, e, i, o, u en ambos idiomas, pero difieren en la pronunciación. En total, son unas 26 letras las cuales debes aprender. Y recuerda, que a diferencia del idioma español, la letra eñe no existe en su lenguaje.
A continuación veremos el abecedario en inglés, junto con su pronunciación dentro de corchetes:
A [ei] ñ B [bi] ñ C [si] ñ D[di] ñ E [i] ñ F [ef],
G [yi] ñ H [eich) – I [ai] ñ J [yei] ñ K[kei],
L [el] ñ M [em] ñ N [en] ñ O[ou] ñ P [pi],
Q [kiu] ñ R [ar] ñ S [es] ñ T [ti] ñ U [iu],
V [vi] ñ W [dabliu] ñ X [ecs] ñ Y [uai] ñ Z [zi]
Como podrán notar, no difiere mucho del español más allá de que la ó no existe y las pronunciaciones, incluso por ley han sido puestas en el mismo orden en las que se encuentra en el idioma español, por ende esto facilita mucho memorizarlo.
Algo más que se debe mencionar es que la pronunciación que estamos estudiando es la del inglés americano (ya que el inglés británico entre otros, difiere notablemente, y son mucho más difíciles de aprender directamente desde el español, no así desde el inglés americano). Un claro ejemplo básico con una letra del alfabeto es que en el inglés americano la ízî se pronuncia [zi], y en el inglés británico por otra parte ésta letra se pronuncia [zed]. Una gran diferencia, ¿no?
øMétodos para aprenderlo?
No existe un método que facilite demasiado el aprender del alfabeto en inglés, basta con repetirlo en orden unas cuántas veces hasta tomarle el hilo.
Lo importante al inicio no es precisamente decirlo en orden, sino saber cómo suena cada letra para que cuando las oigas por separado sepas reconocerlas. De nada sirve decir [ei][bi][si] si al final cuando te digan [uai] no sepas que es la Y, por ejemplo.
Otro método eficaz en caso de que trabajes en una oficina o viajes en metro o bus diariamente, es descargar en tu dispositivo móvil (así sea un iPod, un mp3 o un celular) grabaciones que contengan las pronunciaciones hechas, o si te animas, grabar tu versión propia y escucharla constantemente repitiéndolas.
Parece un poco exagerado intentar saber perfectamente el alfabeto nada más, pero ésta será tu base para un largo camino por delante, y de él depende tu buena pronunciación.